¿Quiénes somos?

Suor Rafaela Rocca formó parte del primer grupo de hermanas que, el 15 de agosto de 1986, dieron inicio a la presencia de la Congregación Hijas de Jesús Buen Pastor en México. Junto con Madre Delia, Luciana Bassi, Sor Vicentina Morales y posteriormente Suor Agustina Pozzoli, comenzó una misión marcada por la entrega, la fe y el servicio en las comunidades más necesitadas.

Desde su llegada, las hermanas se integraron en el trabajo parroquial —especialmente en Virgen de Guadalupe Reina del Tepeyac y Señor de la Ascensión— y en la pastoral vocacional de la diócesis. Con el paso del tiempo, la misión creció y el 1 de octubre de 1996 se fundó el Jardín de Niños Juliette Colbert, destinado a apoyar a hijos de madres solteras y trabajadoras.

En agosto de 2003, durante el X Capítulo General de la Congregación, Madre Delia Mazzochi fue elegida Madre General, quedando Suor Rafaela Rocca como superiora en México. Ese mismo año se abrió la comunidad en Querétaro, la Casa Hogar María Goretti, dedicada a niñas con discapacidad. También impulsó la apertura de Oasis de la Niña, casa hogar atendida durante seis años en Guadalajara.

En 2007 se autorizó la apertura de una casa-misión en Bogotá, Colombia, y ese mismo año inició el Centro Formativo en la Casa Central de Guadalajara para niñas y adolescentes. En 2010 se abrió una pequeña comunidad en Veracruz, dedicada a la evangelización.

En el año 2021, inspirada por Jesús Buen Pastor y guiada por el Espíritu Santo, Suor Rafaela Rocca comenzó a trazar el camino de una nueva obra: Oasis de Paz El Buen Pastor, dedicada a la dignidad y promoción integral de la mujer. Aunque inicialmente no se contaba con un espacio propio, la obra inició en la Casa Central, ya constituida legalmente. La Providencia, a través de manos generosas, hizo posible la donación de un terreno-casa para comenzar la construcción del proyecto.

En marzo de 2024, Suor Rafaela regresó a Italia, su país de origen. Sin embargo, su pensamiento, su oración y su corazón permanecen profundamente unidos a esta obra que ayudó a gestar. Hoy, con la colaboración de muchas personas de buena voluntad, seguimos dando forma y continuidad a esta inspiración de Dios, confiando en que Él mismo guía cada paso de esta misión.